Empezamos a mirarnos como dos niñitos asustados,
asombrados por la inmensidad del otro.
Me revelaste con tus ojos lo más profundo de mí:
la tierra árida en la que me había convertido
mi sed
la necesidad de tomar tu mano para poder
florecer.
Y así me hice primavera...
Dibujo: Lici Ramírez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario