desde donde te puedo mirar sin límite de tiempo
y jugar sin reglas a amarte sin permiso ni reciprocidad.
En el silencio cargado de preguntas yo resuelvo
que este espacio mudo-mimo
no se hace nuestro cómplice por tragarse las respuestas.
Confié en todos los espacios que hilvanamos tan indiferentes,
ahora la punta de la aguja se te clavaba en el pecho,
¿acaso no?
La libertad ha mirado su trasto y quiere que te conserve para hoy y todos mis momentos
por eso te digo adiós.
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