Estoy maravillada con cómo la inspiración se asoma sin que la busque. Recuerdo que apareció, con timidez, alguna noche de agosto. Lo que había imaginado que era tácito ese día tuvo un cuerpo, una forma, un color y una voz. Era un mundo florido que germinaba imágenes en cada palabra y movimiento.
Me temo que los seres humanos apenas hallamos un terreno así de hermoso, por instinto, queremos invadirlo. Desde ese día no quise más que una sola cosa: embriagarme de él.
Soy un ser hinchado de emociones que, últimamente, necesita parir mucho. Hoy fui madre nuevamente. Las contracciones empezaron a las 4am. No pude más: desperté, prendí la luz y preparé todos los materiales. El milagro comenzó, después de 11 años he vuelto a dibujar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario