sábado, 19 de noviembre de 2011

(Aquí faltó una Princesa)

Ha sido una tarde de vigilia sin chocolates (bueno, comí un Cua Cua, pero no lo cuento porque no es chocolate puro como el que solemos compartir.) (¡Asu!, eso de chocolate puro sonó a fumarse el chocolate, ¿existe?). Hace unos minutos me serví mi lonche: una taza con café y galletas de soda Sayón con leche condensada (qué nostalgia me trae la Sayón).

Compartí mi lonche con Cosita, le encantó la leche condensada y cuando digo "le encantó" puede ser hasta más que eso, por un momento tuve miedo de iniciarle una adicción... pero ya se le olvidó y ahora ha vuelto a su adicción hormonal y adolescente: Mao (o Maoelito, como lo conocemos). No sé si Mao lance, eso no importa (sí, es cierto, a veces le doy mucha importancia al tema éste, pero ya lo superaré fumando xD) (volvamos) igual, Cosita no entra en vainas.

La cuestión es que todo el día Mao no se ha asomado a la puerta y Cosita salió a buscarlo como unas cuatro veces, pero ni rastro de él. Se le ve preocupada, maúlla cada 10 minutos y entendí que lo hace porque no puede escribir (como yo).

¿Dónde te habrás metido?
Se ha vuelto jodido comer dulces y no extrañarte.

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