El engaño de soñar despierto.
Limosnas en las pestañas.
¡Oh, niña, con tu bello rostro!, derramas una lágrima en mi copa de vino.
Mirando esos grandes ojos veo lo que tú significas para mí: dulces pasteles y batidos.
¡Soy un ángel engañado! ¡Soy un desfile de fantasía!
Quiero que sepas lo que pienso.
No quiero que tengas que adivinarlo nunca más.
No tienes ni idea de dónde vengo.
No tenemos ni idea de hacia dónde vamos.
Lanzados a la vida, como ramas al río, fluyendo en la corriente, capturados por el presente.
Te llevaré.
Me llevarás.
Y así es como debe ser.
No me conoces.
No me conoces por ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario