martes, 13 de septiembre de 2011

Ellos, cada uno especial y esencial. Chispeantes, universales y únicos. Caminantes, mundanos y dueños de sus mundos. Ellos, son más que jóvenes, son más que colegas. Heroína que el espíritu succiona con euforia en cada charla. Ellos, alguno fuego, alguno mar, alguno que otro ceniza temporal... todos se elevan en envolvente masa. Y un arrebato de sonrisas, composiciones, neologismos y estupideces cruje y cruje.

Encontrar mundos amigos es el origen de un Big Bang.

1 comentario:

MarcÓ dijo...

Mundos... que hay que ver así como el Principito. Donde no hay que quedarse, quizás sembrarle una flor.

Y luego te das cuenta que algunos solo tienen una oficina en un planeta chico y desértico. Otros viven sin casa, indigentes y con pocas cosas en la inmensidad, otros una metrópoli vacía, una casita de azúcar, uff. Ya te preguntarás qué tienes tú. Último conocí un planeta con un sex shop, luego un terreno baldío donde se grita y se oyen ecos, un recinto lleno de fotos ingenuas, una cabañita donde te sientes como en casa...
...eso sí, a veces aterrizas lejos, a veces no te dejan ver su propiedad, a veces da miedo el cerco eléctrico y el doberman, a veces te quedas con el gato que es lo único bonito, o la música que suena. A veces aburre y regresas a casa, y no sales a ver el cielo...