martes, 21 de junio de 2011

Ando entonando canciones al aire,
se disputan mis notas unas moscas sordas
que hacen bulla sobre mi cabeza.
¡Qué molestia!

No ven que ando voleando un verbo
que se hace redondito y blando
como masa de pan.

¿Cuándo amanecerá?
Estas manos ya desean aplacar algún estómago furioso de sibaritas.

Es pronto.

Y preciso es calentar las yemas
sobre las yemas
sobre la cara
el cuello
los senos
la cintura...

y darse un paseo por el túnel del ombligo
hacia el paradero sur de mi vía que se expresa
en helicoidal masa,
generosa y dulce,
humeante
al arribo del panadero.

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