
Vivir como una polilla,
atrapada entre las páginas de un libro,
para comerme las historias y que éstas no me devoren a mí.
Estar protegida entre la maleza de un párrafo
y dispararle a los puntos y a las comas.
Formar pandillas con los hongos,
las cucarachas blancas y el olor a guardado.
Envejecer gorda, llena hasta el epílogo,
hasta la página 600 de un libro que nunca leí.
Llevarme el dolor,
teórico,
de los protagonistas que el autor desgració.
Haber vivido tras la imaginación de otro,
para saber si pesa menos,
si saboreo más,
si el gusto amargo se acabará en la pasta.
Ser una polilla para joder historias
y transgredir los géneros.
Para reírme de la tragedia y el drama,
para llorar con la comedia y la farsa,
y saltarme de un capítulo a otro.
atrapada entre las páginas de un libro,
para comerme las historias y que éstas no me devoren a mí.
Estar protegida entre la maleza de un párrafo
y dispararle a los puntos y a las comas.
Formar pandillas con los hongos,
las cucarachas blancas y el olor a guardado.
Envejecer gorda, llena hasta el epílogo,
hasta la página 600 de un libro que nunca leí.
Llevarme el dolor,
teórico,
de los protagonistas que el autor desgració.
Haber vivido tras la imaginación de otro,
para saber si pesa menos,
si saboreo más,
si el gusto amargo se acabará en la pasta.
Ser una polilla para joder historias
y transgredir los géneros.
Para reírme de la tragedia y el drama,
para llorar con la comedia y la farsa,
y saltarme de un capítulo a otro.