Ya lo he observado lo suficiente
como para, si quiera,
intentar huir de su sombra
me ha atrapado cada una de sus formas
tan desbordantes de fondo.
Lo que él trae consigo trepa en mí cual poderosa sustancia
su primer saludo fue un aroma que reptó inocentemente por mi cuello
pasó a instalarse en mi nariz
y cosquilleó tanto que se alojó atemporalmente en mi cabeza.
¿Quién ha venido a desordenar la casa?
- me dije -
Y volteé a buscar su cuerpo
y de repente ya estaba fundida en su mirada
Era su esencia y mis ganas de beberme el infinito...
No hay comentarios:
Publicar un comentario