El sexo no prospera en medio de la monotonía. Sin sentimiento, sin invenciones, sin el estado de ánimo apropiado, no hay sorpresas en la cama. El sexo debe mezclarse con lágrimas, risas, palabras, promesas, escenas, celos, envidia, todas las variedades del miedo, viajes al extranjero... novelas, relatos, sueños, fantasías, música, danza... y vino. (Prólogo a Delta de Venus, Bruguera, 1979).
1 comentario:
Anais Nin, la musa tras el espejo de mis ojos.
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