Tus ojos de gorrión soberbio
que juegan a ser tiernos y enternecen al jugar
me miran ahora con sospecha
como guiñando la cabeza
y de cuatro plumas solo una me señala
de cuerpo entero
y sin respeto hacia la cara
mi gorrión manso retrocede
se acaparazona
vira el vuelo
quizás tenga miedo de tus entrañas de ave rapaz
del agüijón al viaje etéreo
de esa muerte ya vivida
de la orfandad de mis alas en penumbra.
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