Tú sabes que yo me puedo enamorar miles de veces, de un gato, de Dalí, de un sol anaranjado, de los corazones y las mentes de las gentes y de Cosita también, por supuesto. Tú lo sabes. Yo también sé que te reinventas en el amor mil y una veces, con tu maestra de música, con Eva Green, con Mary Jean y con un etc. muy bien seleccionado. Saberlo nos hace libres de la expresión del amor, de ese sentimiento al que estamos humanamente condenados.
AM arte con dolor, con odio, con desbordante alegría y con recelo.
AM arte con Dalí en mi cabeza y sus bigotes de gato.
AM arte con estilo, sangrante y desnunda...
1 comentario:
Wao, una condena suena muy fuerte. Quizás es así, porque es humanamente -o, socialmente-.
Qué saldría si se le agrega el espíritu? Yo he creído que es como una responsabilidad. Claro que, humanamente es tan bonito como una ruina ancestral.
De cualquier modo, a quién sea que ame, cuando se condene, nunca deje de hacerlo
con su rimita
preciosa
que palpe quién sepa
que tiene que guardarte en su habitación
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