Vamos a jugar a que no nos percibimos atractivos, a que no nos jalamos mutuamente la mirada. Voy a jugar a que me importas un comino. Miento. Voy a jugar a que me importa el comino dentro del guisado, pero no que su olor me hace lagrimear y me hierve hasta la sangre. Voy a jugar a hacerme la cocinera intelectual hasta cuando te prepare una sopa de letras.
¿Y tú?
Apuesto a que sonreirás cuando me pienses. Apuesto a que te enredarás en mis frases y tejerás sobre esa red, con tus dedos de cigarra, algunas tuyas. Y como la razón prima, primate, habrá mil excusas para no expresarlas con tu boca.
Yo voy a seguir jugando a que no eres la última prosa de mi día.
¿ Y tú?
No hay comentarios:
Publicar un comentario