Me quedé con su voz acariciando la mañana,
Amanecían
Melodías en el centro de mi cuerpo.
Había estado encajonando sus estrellas derramadas,
a la simpleza de los íconos mal puestos yo jugaba.
¡Qué criatura ha venido a despeinarme los ánimos!
desde las primeras horas de la noche
hasta el abismo mismo del día 10 de un dulce mes.
Te envuelvo un verbo,
como tú un color para esta noche austera:
de galanes
de flaquitas respingadas que se dicen llamar musas
de inspiraciones mal tragadas que eructan ver SOSss.
Así como te devuelvo la paleta de colores
(escondida dentro de mi mandil)
Yo te cocino bocaditos
(pequeñitos)
que te retuerzan el cuerpo hasta
/saltar/correr/agarrar la guitarra/
y
componer de nuevo
con la brocha de tus manos...
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